Ya no basta con los esteroides, la hormona de crecimiento y los anabolizantes. La última novedad para inflar los músculos se llama Synthol, un aceite conocido hasta ahora porque es el que se untan los atletas antes de una competición para dar un aspecto brillante a sus cuerpos.
Fue un médico alemán, en la década de los 90, quien descubrió que este aceite, inyectado en pequeñas cantidades dentro del músculo podía corregir leves desproporciones musculares. Una vez que se inyecta directamente en el músculo, esta sustancia provoca un abultamiento antinatural y desproporcionado del mismo, pero sin un aumento real de la masa muscular. Debido a su composición, al inyectarlo, el cuerpo se deshace sólo del 30% del aceite, mientras que el resto permanece dentro por un periodo muy largo de tiempo, durante aproximadamente cinco años.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce ya que los efectos secundarios derivados de este uso del Synthol son numerosos e incluyen entre otros un mayor riesgo de trombos, quistes y parálisis de las fibras musculares. También puede ocasionar la parada cardiaca en aquellos casos en que por un error en la inyección la sustancia entre directamente en la circulación sanguínea.
A continuación unos cuantos ejemplos de los efectos del Synthol:







Fuente: elmundo