Cuando muera quiero convertirme en comida para peces
Miércoles, 22 de Octubre de 2008
Esto es lo que debió de pensar Gene Hathorn de 47 años y en prisión desde 1983 por el asesinato de su padre, madrastra y hermanastro. Vamos todo un pieza que según la justicia estadounidense merece la muerte.
Parece ser que este hombre conoció a un “artista” chileno llamado Marco Evaristti -este sí que es un pieza- con quien ha firmado un acuerdo para ceder su cuerpo tras su ejecución con el propósito de transformarlo en comida para peces en una exposición donde el artista “reflexionará” sobre la pena capital.
En fin, en palabras del propio artista, “empezamos a escribirnos cartas y luego fui a visitarlo a la cárcel en Texas. La segunda vez que estuve allí me contó que algunos presos donaban su cuerpo para fines científicos. Le pregunté qué le parecía donar el suyo para una obra de arte y aceptó”
Leyendo los documentos del proceso judicial Marco vio que Hathorn era considerado literálmente un “desperdicio humano“, por lo que decidió transformar la “basura” en algo positivo.
La idea de la comida para peces proviene de una polémica instalación que Evaristti montó hace varios años en distintos museos y que consistía en unas licuadoras con un pez dentro, que el visitante podía decidir matar o no -vaya mente mas retorcida- apretando simplemente el botón de encendido.
Como ya digo, este hombre es todo un pieza y en el nombre del arte ha hecho cosas tan grotescas como elaborar albóndigas con su propia grasa, meter peces en licuadoras para que la gente las encienda con la consecuente “ejecución” del pobre pez o bañar con salsa de frambuesa la cima del Mont-Blanc entre otras cosas.

Fuente: El Periodico






















































